Blog LA LLAMA DE NUESTRA PASIÓN de MARCO DE MESA CACERES
LA LLAMA DE NUESTRA PASIÓN
Por MARCO DE MESA CACERES el 13/04/2025
Hace relativamente poco eché la vista atrás y me acordé de aquel cartel que hice para la Pasión Viviente de 2020, la fallida, la de los inicios de la pandemia. En él se veían las velas de la Última Cena en nuestro Lavadero y, en el momento que lo diseñé, no podía adivinar que se iban a convertir en el símbolo de la vigilia forzada que nos esperaba.
Tiempo después, en mi mente, una de esas pequeñas llamas pasó a simbolizar el espíritu de la Pasión, aquel que surgió con los preparativos de la primera edición; aquel que permanece vivo durante todo el año, con el más tenue de los resplandores; aquel que se aviva al acercarse una nueva Pasión. Aquel que debemos tener siempre presente y que nace de todos nosotros y nosotras, convirtiéndolo en algo mágico que nos supera.
Cuando hice el diseño para las camisetas de este año, Ana Vélez, Ani, nuestra directora, me dijo cuál tenía que ser el lema. Me consta que ya estaba ideado desde hacía meses. Además, estuve de acuerdo con ella en que tenía que incluir aquella corona de espinas y aquellos clavos del cartel con el que empezó todo en 2017. Le dije que yo me encargaba de que fuera una realidad. Por mi parte, yo sabía que el diseño para la camiseta tenía que tener tres elementos simbólicos más. En primer lugar, la tipografía que nos ha acompañado casi siempre en este camino. En segundo lugar, una abubilla, porque ésta es la Pasión Bubilla, la nuestra. Y por último, lo más importante, tenía que estar presente el espíritu de la Pasión, esa llama que vive desde su inicio en Iriépal, en nosotros.
No podía sospechar que su alcance iba mucho más allá.
Ayer llovía justo antes de empezar. Me quería agarrar a una simple palabra, “confía”, pero me era prácticamente imposible. No sabíamos de qué lado caería la suerte. Muchos nos encomendamos a todo lo encomendable. Éramos fósforos con una pequeña llama atenazada.
Había llegado la hora y no lo vi venir. La pequeña llama, el espíritu de nuestra Pasión, se convirtió en un fuego desbocado e irrefrenable que nos incendió por dentro a todos y todas. Se prendió Iriépal, su plaza del pretorio, sus calles, su lavadero, sus campos. Apostamos y ganamos. Ganamos en muchos sentidos.
Hoy domingo la llama vuelve a ser tenue, aguardando volver a reavivarse el año que viene. Pero tiene un brillo distinto. Quizás sea porque hemos dejado atrás la que para mi ha sido la mejor Pasión Viviente de Iriépal hasta la fecha, la épica, la del milagro. Y ante esto tengo la necesidad indomable de soltar por un momento mi tenedor y daros el más caluroso de los aplausos. GRACIAS.